RATÓN PÉREZ ADULTO Y MILLONARIO

Se me aflojó un diente y estoy feliz!  Lo toco y lo muevo para que se caiga rápido…

Me encantaría volver a sentir esa ilusión de la niñez ante la caída de un diente, y esperar que el Ratón Pérez viniera por la noche con un regalo. Pero cómo no existe la tercera dentición, conservar los de la segunda se me ha vuelto una obsesión. Dicen que las angustias se convierten en pesadillas nocturnas y ya no se cuantas veces me he despertado en la noche, gritando y tocándome la boca porque en esa pesadilla he quedado desdentada (mueca).

raton-perez3-canas-kilos-estiloMi madre tuvo 9 hijos y tenía la obsesión de que todos tuvieran buenos dientes. Nos llevaba cada 6 meses al dentista a pesar de la protesta de mi padre que pensaba más en las facturas que tendría que pagar. Los cepillos de dientes estaban por todas partes y nos lavábamos 3 veces al día, pero aún así las caries aparecían. Ella decía: “no importa que una persona sea muy fea si tiene una sonrisa con dientes bonitos”. Yo añado: las miradas siempre se dirigirán a su boca.

Todo esto ha valido la pena porque todavía puedo sonreír sin taparme la boca y mi madre, que murió a los 96 años, conservó sus dientes naturales hasta el fin.

raton-perez-canas-kilos-estiloComo tengo tantos años ya he pasado por las manos de unos cuantos odontólogos y he conocido buenos y malos en su oficio. He podido disfrutar de los adelantos técnicos que me han hecho olvidar la época de antiguos equipos de pedal que se recalentaban y nos hacían sufrir terriblemente cuando aparecía una caries. Daba tanto miedo, que mucha gente prefería quitarse los dientes y ponerse una prótesis para no tener que visitar al dentista.

En la actualidad seguimos sintiendo miedo de la revisión de la boca, y ya no es no por el dolor físico sino por el golpe económico del dineral que tenemos que invertir. Esos carísimos implantes dentales son los preferidos por los odontólogos, son muy rentables para ellos y a veces no hay otra solución.

raton-perez2-canas-kilos-estiloUn desenlace bueno para a mi pesadilla de los dientes podría ser la aparición de un Ratón Pérez que en lugar de un pequeño regalo como en la niñez, venga por la noche y ponga debajo de la almohada un cheque con miles de euros, porque si vivo 100 años tendré que ponerme muchos implantes.

 


  1. Menos mal que esa costumbre de cuidarnos los dientes se trasmite de generación en generación, nuestras hijas tienen unos dientes muy bonitos gracias a nuestra insistencia en que se los lavaran 3 veces al día; y ahora vemos con satisfacción cómo ellas hacen lo mismo con nuestros nietos, cierto?

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