Redes que activan la mente

Desde la edad en que aparecen mis primeros recuerdos me he visto rodeada de mujeres que tejían: abuelas, madres, tías, cuñadas o amigas, haciendo manteles en ganchillo o tejiendo con dos agujas bufandas o ajuares para bebés.

Lo que acompañaba este ritual de la costura era una reunión entre amigas y familia que se juntaban para hablar y merendar mientras creaban redes de hilo o de lana. Las redes creadas también eran de amistad y complicidad; lo que no sabían era los beneficios que este pasatiempo tenía para su cerebro.

Hoy en día esa tradición no continúa tal y como yo la recuerdo, pero veo que surgen otras formas, otras excusas para juntarse a tejer y pasar un buen rato moviendo agujas y creando proyectos. Hasta he conocido hombres que se relajan tejiendo y ya no tienen vergüenza de ejercer ese entretenimiento.

Yarn bombing: arte urbano que nos sorprende con objetos cotidianos (bancos, columnas, farolas, pivotes, árboles, etc.) envueltos en tejidos de colores llamativos.

Cuentan que este tipo de arte surgió como una forma de visibilizar proyectos inacabados, barreras arquitectónicas, y otros elementos que pasaban desapercibidos para los peatones y que debían ser terminados, o como un aviso de alerta porque podían ocasionar algún tipo de accidente. Así fue como empezó, pero se ha ido transformando y ahora decora muchos lugares de las ciudades.

Es un arte que llama la atención y que muchas veces requiere de la participación de creadoras y público para ser instalado.

6077718993_872f82935aphoto credit: danmachold yarn trees via photopin (license)

 

Tejidos en las ciudades: proyectos que se crean,  arquitecturas efímeras (parasoles, toldos) hechas con diferentes tipos de fibras y que se desarrollan gracias a la participación de grupos de personas aficionadas al ganchillo que aportan piezas que se va sumando a las de las demás para terminar configurando grandes tapices y parasoles como se ve en este video:

Me resulta interesante ver que en estas intervenciones participa gente de edades diferentes y que las piezas que construyen son en realidad composiciones hechas de tejidos que aportan cada uno de los participantes.

No perdamos la costumbre de trabajar con nuestras manos y de pasar nuestros conocimientos a las nuevas generaciones; está comprobado que este tipo de actividades estimula la mente y pone a trabajar el cerebro en su totalidad. Además se ha utilizado en el campo educativo para mejorar la motricidad fina, y en el campo de la salud para tratar la depresión o reducir el estrés.

En el caso de las personas enfermas de Parkinson y Alzheimer se ha descubierto que esta actividad además de mejorar la motricidad, mantiene activas funciones como la atención, la orientación, la memoria de trabajo, las capacidades de planificación y secuenciación. También retrasa el deterioro cognitivo leve, que es esa fina línea entre el envejecimiento normal y la demencia senil.

Para saber más:

Magda Sayeg precursora del yarn bombing

Lanaterapia

Proyecto Tejiendo la calle



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