ENCIMA DEL CUELLO

Ayer recibí a través de WhatsApp gran cantidad de mensajes que me recordaban la celebración del Día Internacional de las Mujeres. Yo, que los jueves normalmente escribo sobre viajes, lugares que he visitado o que han visitado otras personas con canas, kilos y estilo, he querido unir los dos temas y buscar inspiración en los viajes que hicieron algunas mujeres de principios del siglo XX, y que animaron a muchas más a seguir sus pasos y recorrer mundo.

Con esta idea me puse a investigar y el primer nombre que llegó a mi cabeza fue el de Amelia Earhart, piloto pionera que desapareció intentando darle la vuelta al mundo en avión;  pero creo que esa historia ya la hemos leído muchas veces y hay otras muy interesantes como la de la primera mujer que cruzó EEUU en coche. Es el viaje que ahora se aventuran a hacer tantas personas y que ofrece una experiencia inigualable porque supone el paso por muchos Estados, el cambio de paisajes y el recorrido de esa gran distancia.

Traigo pues, la historia de Alice Huyler Ramsey (1886-1983), la primera mujer en atravesar EEUU de costa a costa conduciendo.

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Su viaje empieza en junio de 1909 en New York, cuando se disponía a salir en coche ( un Maxwell verde de 4 cilindros y 30 caballos) y ocupado por 4 mujeres. Alice, de 22 años, era la conductora y tenía la intención de recorrer la distancia que hay entre Manhattan y San Francisco (unos 4600 kms).

Un año antes, su marido, John Rathbone Ramsey compró un coche después de tener un susto de muerte cuando su caballo se desbocó al pasarle un coche al lado a toda velocidad. Ante tal peligro John pensó que su mujer también debía aprender a conducir y él mismo se encargó de enseñarle. Durante ese año ella fue adquiriendo una gran experiencia como conductora y recorrió más de 10000 kms por todo tipo de carreteras.

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La aventura que emprendían estas cuatro mujeres era una viaje patrocinado por una marca de coches (Maxwell-Briscoe) que quería demostrar que su producto era tan bueno que “hasta las mujeres” podían aprender a manejarlo y recorrer en él todo el país. La compañía les proporcionaba el coche, asistencia y todas las piezas que necesitaran durante el viaje. Además las cuatro ocupantes del coche recibieron formación básica sobre seguridad y aunque al finalizar el viaje, la compañía dijo que todo había ido como la seda, la verdad es que tuvieron unos cuantos percances que supieron sortear.

A lo largo del recorrido Alice cambió 11 neumáticos, limpió bujías, reparó un pedal de freno roto y tuvo que dormir en el coche cuando éste quedó atrapado en el barro. Además, se cruzaron con la persecución de un asesino en Nebraska, los chinches acribillaron a Alice en un hotel de Wyoming, y en Nevada fueron rodeadas por un grupo de cazadores nativos americanos que portaban arcos y flechas.

Hay que tener en cuenta, que aunque disponían de mapas, las industria automovilística estadounidense todavía estaba en pañales y las carreteras no se habían adaptado a los coches, de hecho sólo 250 kilómetros de todo el recorrido estaban adoquinados, el resto eran caminos pensados para los recorridos a caballo. Así que en muchos tramos de carretera las viajeras se guiaron por los cables de telefonía, siguiendo los postes que tenían más cables con la esperanza de que las llevara a núcleos urbanos más importantes donde poder alojarse y hacerle mantenimiento al coche.

“La buena conducción no tiene nada que ver con el sexo. Está por encima del cuello.” Alice Huyler Ramsey

Años después Alice publicó la historia de su viaje, pero no fue el único que hizo. Parece ser que entre 1907-1930 atravesó el país unas 30 veces.

Historias como ésta sirven para demostrar la igualdad en la capacidad y acabar con los prejuicios…Feliz día mujeres!

 

 

 


  1. Qué historia tan interesante. Esa recopilación que estás haciendo de heroinas anónimas es muy relevante. Seguimos a la espera de otros capítulos. Sería posible reunirlas en un libro ?

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  2. Muy interesante, no conocía la historia. Es evidente que la conducción no tiene nada que ver con el sexo, la herramienta está por encima del cuello, pero, normalmente, yo viajo más seguro si conduce una mujer, me gusta más el estilo menos agresivo, más reposado y menos competitivo. Yo, como puedes suponer, no conduzco.

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