JUEGOS DE CARTAS

En mi infancia escuchaba con frecuencia que jugar a las cartas o apostar dinero era un riesgo que podía desencadenar en un vicio terrible llamado ludopatía y como consecuencia padecer las tragedias que vive un jugador compulsivo.

Esta teoría me asustó, aunque al mismo tiempo observaba que a mi abuela le encantaba jugar sin llegar a ser ludópata, pero “casi”, porque cuando le preguntábamos que quería de regalo decía que organizar una jugarreta de cartas con toda la familia…y éramos como 50 porque tuvo muchos hijos.

juegos de cartas(2) canas kilos estilo

De vez en cuando me siento a participar o a mirar una partida y observo el gusto que sienten los jugadores. Se cuentan historias tan divertidas como ésta de la señora, muy católica ella, que fue a la iglesia a confesar sus pecados y le dice al sacerdote: Yo juego mucho a las cartas, pero no puedo arrepentirme, ni sentir remordimiento…el cura muy serio pregunta: señora, pierde mucho “el tiempo”  con esa actividad?… No padre, no pierdo mucho tiempo, solo mientras barajo las cartas.

juegos de cartas canas kilos estilo

O cuando jugábamos con un familiar ciego, inteligente y feliz, que marcaba las cartas con el sistema Braille para saber cuales tenía en su mano. Cuando menos lo esperaba había una discusión enorme y lo culpaban a él de hacer trampa porque cuando le tocaba repartir, sus dedos le informaban cuales cartas entregaba a sus contrincantes.  Era una situación sospechosa, pues ganaba con mucha frecuencia.

Agradezco que con estas enseñanzas quisieran evitarme muchos peligros sociales pero yo hubiera preferido aprender a desarrollar el gusto por los juegos de mesa y tener ahora, en la edad de las canas, uno de esos grupos de amigos que organizan cada semana una reunión para divertirse con los naipes.  Creo que para entretenerme en mi futuro próximo, cuando ya no pueda salir mucho a la calle, voy a aprender a jugar ” solitario ” porque nunca es tarde.

Es tan grande el gusto de los que juegan, que las preocupaciones se olvidan en esos ratos de diversión pues su único interés es ganar la partida aunque no haya dinero de por medio. Una mesa de juego es como una pausa dulce en la existencia;  no sirve ni para lamentos, ni para contar problemas porque se corre el riesgo de que nadie te escuche ni se conmueva con tus historias; cuando crees que vas a recibir comprensión y consejo te dicen: juega!, te toca!, no te distraigas!

juegos de cartas(1) canas kilos estiloUna vez termina la reunión los jugadores vuelven a la realidad con mucha pena, retoman lo cotidiano y ya están pensando cuando será la próxima vez. Observando la alegría de los integrantes de estas mesas, me apena no haber desarrollado un moderado gusto por el juego de cartas… tendría otra manera más de divertirme.

Foto destacada: photo credit: aaronsteger Week 9 Still Life: “Table Spread” via photopin (license)


  1. Los juegos de mesa, entre ellos las cartas o naipes, son un agradable método para socializar el descanso y para fortalecer lazos de amistad. Evidentemente, siempre que no entren por medio las apuestas, pues el dinero es lo que conduce a las ludopatías. Es importante distinguir el juego social con el juego por dinero, nada que ver uno con el otro. Me encanta tu look! El jersey es una monada, tiene un diseño precioso, y me encanta el color y la forma de tus zapatos. Magnífica propuesta cromática.

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